Antes los escritores, pobres y hambrientos, escribían en habitaciones heladas con las manos congeladas, ahora el problema lo tenemos con los portátiles que nos calientan las muñecas en exceso.
lunes, 17 de octubre de 2011
Lincatropía
En mi proceso licantrópico, léase bien para que no se confunda con alicantópico, vengo observando ciertos claros síntomas de aceleración de la metamorfosis. Ella, sra. E., también se da cuenta y lanza finas pruebas, entre las cuales, cabe destacar las siguientes: Pinto en tamaño muy grande al hombre-pájaro volviendo a su pueblo. También pinto la Furry´s party, que juega con “Furrious party” pero que en realidad se titula “It´s not a Furry´s party. Voy del salón a la cocina moviendo los brazos pero no como si fuera planeando sino aproximadamente tal y como lo haría un pájaro cualquiera: rápida agitación, planeo y aterrizaje o arramizaje al final, luego ya de pende si voy por el pasillo o cruzando la puerta o estoy en el espacio abierto del salón, donde me permito jugar con las corrientes térmicas. Mi artículo sobre palomas entra también en el peritaje. Sé que hablar de mover los brazos y hablar de metamorfosis, recordando a Samsa, pueden llevar al fino lector a pensar que son indicios de quebranto de mi heterosexualidad, envueltos en estos símbolos. La cuestión de la prisa que se da esta metamorfosis no es cosa importante sino el tipo en el que ésta podría encajar, porque seguramente el cuadro está ya protocolizado.
Hablemos de licantropía. Hablemos de furrys. De Teriántropos. La licantropía es, clínicamente hablando, la creencia paranoica de que se es un animal. No necesariamente un lobo, aunque exista ese otro uso, acaso más legítimo que el médico. ¿Y los furrys, qué son? Busque el término en wikipedia. A poco que los observe se dará cuenta de que son cosas diferentes. De hecho, cuando yo pinto It´s not a Furry´s Party le pongo ese título porque como no es exactamente una fiesta de furrys lo que estoy pintando, aunque lo parezca, me veo en la obligación de aclararlo en el título. No, no pinto furrys, pinto teriántropos. Que se puedan confundir con personas disfrazadas de animales antropomorfos no es mi problema. A poco que se detenga uno, sabrá que son realmente teriantropos, esto es, son seres que tienen partes que son de distintos animales. Yo lo he hecho disimuladamente, no he hecho la típica Quimera. Se me dirá que, bien comprendido, todos los animales del cuadro tienen rodillas humanas. Bien, aquí un punto y aparte. No, mejor un “continuará”. Es posible que en la Elegía VIII de Rilke encontremos explicación. Después meditaré por qué todos tienen rodillas.
domingo, 9 de octubre de 2011
Todos somos un poquito esquizofrénicos
Cuando escribes desde el infierno
también lo haces sólo
en un rincón tranquilo.
(Miles de bocas en las paredes
te hablan en esta antesala
pero, ay, es tan cómoda la silla
y tan lisa es esta mesa que hallaste …
Nunca saldría de un sitio así
sin antes romper con la silla la ventana
y cortar con los vidrios del suelo
los labios y las lenguas de las paredes
y dar de masticar a los dientes,
ahora más sonrientes,
su carnaza).
Un gusano se estira y arquea y dice:
estas son las Puertas del Infierno.
estas son las Puertas del Infierno.
Más terrible que esta entrada
solo verás una cosa: la salida.
Tan terrible que no existe.
Cantares cristianos
Cantan himnos escatológicos,
cantan: Ven Señor!
No todavía, pero ven.
Algún día de éstos
creo que por fin
estará todo limpio
y mi alma estará …
No, mi alma
nunca estará limpia otra vez.
Cantan himnos monódicos, cantan:
introibo ad altare dei...
Cantan estrofas amorfas
y se van del tono en muchas iglesias,
Pero Tú, oh dios de los cristianos,
los perdonas. Tan entrañables son.
Tan grande Tu Misericordia.
Cantan himnos de adoración
y los envidias, pues en Tu vida
oraste a nadie.
Para qué aprender a entonar
himnos de adoración
si no has de adorar a nadie?
Cantan-
y algunos mejor que Tus corales celestiales-
cantan himnos mesiánicos
cantan: hic est filius dei …
Oh maestros de San Marcos,
aquí está el Hijo de Dios
¿le cantaréis vuestra canción?.
Cantan “oh tumba”-orgullosos,
“Dónde está tu victoria”- se prueban,
“Oh muerte, dónde está tu aguijón”.
Y al final cantan un kyrie
Hasta llegar al estertor
Et in pulvere reverteris
... chinpón.
martes, 20 de septiembre de 2011
Epitafios a seres inertes, I
Yo, que sobre este cuerpo aún caliente me cierno para ocultar el festín de aquellos a quien también envidio, que ni siquiera poseo la lenidad del sudario, perpetuando el de otros, jamás tendré mi epitafio.
-La lápida de mármol-.
domingo, 18 de septiembre de 2011
La colombicultura, ¿debe ser olímpica?
Cuando digo que uno de mis sueños es dedicarme a la colombicultura no es que me vaya a dedicar a esturdiar a l@s colombian@s. Me refiero al deporte que se practica con palomas. Bueno, en realidad quiero decir dedicarme a seguir la colombicultura, pues yo no practico deporte competitivo alguno. Pero me siento como uno más entre aquellos aficionados a deportes insólitos, o de remotas procedencias, que un día soñaron convertir su deporte favorito en un deporte olímpico, y más quisiera sentirme entre aquellos de los cuales ya han conseguido su propósito.
Quien haya visto alguna vez una de estas competiciones se dará cuenta de que, a pesar de lo pintoresco de la puesta en escena, de su particularismo, no deja ésta de ser una practica deportiva a disposición de toda la humanidad, pues casi todos los rincones por los que se expande pueden ser habitados por ese taciturno ser alado.
Quizá haya exagerado un poco, dando la impresión de que soy un verdadero forofo de este deporte. Es un interés moderado, ¿pero cómo no habría de serlo si carece de la más mínima presencia en los medios de comunicación? Desde luego es evidente que soy un seguidor de causas perdidas y, lo que es peor, un soñador utópico. No sólo quiero que tenga más presencia la colombicultura en los medios de comunicación, quiero que sea un deporte olímpico. Y usted, amado lector, quizá porque acaso me conoce, me dirá con la expresión de quien tiene toda la razón del mundo que yo no tengo televisor. A lo que yo responderé, con el gesto que mejor exprese la más honda indignación: pero para qué quiero yo un televisor si uno de los pocos deportes que me gusta, o que me gustaría que me gustara, tiene tan escasa, por no decir nula presencia en la programación.
Quizá haya exagerado un poco, dando la impresión de que soy un verdadero forofo de este deporte. Es un interés moderado, ¿pero cómo no habría de serlo si carece de la más mínima presencia en los medios de comunicación? Desde luego es evidente que soy un seguidor de causas perdidas y, lo que es peor, un soñador utópico. No sólo quiero que tenga más presencia la colombicultura en los medios de comunicación, quiero que sea un deporte olímpico. Y usted, amado lector, quizá porque acaso me conoce, me dirá con la expresión de quien tiene toda la razón del mundo que yo no tengo televisor. A lo que yo responderé, con el gesto que mejor exprese la más honda indignación: pero para qué quiero yo un televisor si uno de los pocos deportes que me gusta, o que me gustaría que me gustara, tiene tan escasa, por no decir nula presencia en la programación.
Además de que quien dice medios de comunicación, o bien con el plural latino y tan chic dice "media", dice no solo televisión sino también radio. Y yo sí que tengo radio. Me dirá usted que por la radio la colombicultura pierde toda su gracia, se pierde el vuelo de las aves, sus plumajes tan individualizados por la inmensa creatividad del palomista o colombicultor. Si usted me dice eso yo le doy solo parte de razón, pues yo el fútbol lo sigo por la radio. Menos mal que estamos en la era de internet y esto nos permite acercarnos a estos deportes hoy minoritarios pero quién sabe si algún día generan millones en la red de apuestas, quién sabe si las palomas estarán presentes en las Olimpiadas más allá de la habitual suelta que, por otra parte, todo gran espectáculo que se precie incluye. Pero algo me dice que seguirán, mientras alzan despavoridas su vuelo en un majestuoso ascenso a las alturas, mirando de reojo a los espectadores de allá abajo pensando "¡insensatos!, no sabéis las horas de pasión y gloria que os perdéis".
Me voy a ver webs de colombicultura.
Poesía que hace unos meses envié a mi amigo Ayo cuando terminó el proyecto de fin de carrera
Oyendo Ionization de Varèse
Hallo el porqué de del preguntar
y a la vez me acuerdo de Ayo
y de su reciente victoria y olé
que ya lo mete en la historia y olá
de la re aedificatoria: Ayo (¡).
Nace pues la ayotectura
y hasta Ohio llegará
su influencia y osadía.
O hinchado a yoduro potásico
ir a Senday o Miyaghi te podría interesar,
también te dejaría unos yenes, Ayo- san.
No te olvides: para antes de mayo
un ensayo de los Chubby,
y mirarme del salón la escayola
con máxima autoridad, Ayo.
Sayonara
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