La inmodestia no es un asunto que me preocupe mucho pero últimamente le estado dando vueltas, sin mucho éxito. Salvo que pensemos que es un éxito provocar angustia y mareos en la propia inmodestia. Me fue transmitida la idea de que yo era muy inmodesto por personas allegadas, amigos. Antes de eso no creo haber meditado mucho sobre lo virtuoso de la modestia, ni sobre su naturaleza. Después de eso, tampoco. Sin embargo, se me ocurrió el título para un blog: EL PLACER DE LEERME. Al comprobar que tal nombre estaba dispobible en blogger.com, sospeche que cabía la posibilidad de que en toda la red nadie hubiera juntado esas cuatro palabras, por lo menos en mi idioma. Eso sería un logro: en cualquier caso, es un buen nombre para un blog.
Pero me asalta la duda, me digo que es imposible que nadie haya sentido, no el placer de leer, ni el placer de escribir, sino el placer de leerse a si mismo. Conque pongo esas palabras en el buscador: “el placer de leer lo que escribo”. Puede que a usted le parezca igual de extraño que a mí, o puede que piense que son chorradas. En tal caso tendría que pensar que la mayoría de bloggers no hace otra cosa que leerse a sí mismo, continuamente, ellos, o nosotros, la mayoría de bloggers no hacemos otra cosa que escribir para un público limitadísimo. No pasa nada, es un ejercicio muy sano el escribir y el leer lo que se escribe varias veces, y así tal vez halle alguien su verdadera identidad, o se cure de algún mal por este medio catártico. Otra cosa es considerar leer y escribir como algo placentero en sí: google nos da muchas entradas sobre el placer de leer y sobre el placer de escribir. Si leer y escribir son formas de conocimiento, no necesariamente deben ser placenteras, o ser tan placenteras como un parto. que diría Sócrates.
Leemos y escribimos. La web misma es un continuo leer y un continuo escribir. Es un placer: lo admitimos. Cualquier cosa, sea leída o escrita, de acuerdo, lo aceptamos. ¿Pero es que nadie, ningún escritor, ningún blogger ha sentido el placer de leer lo que escribe? Yo sí. No un placer ni remotamente semejante al de ver y escuchar a Natalie Dessay haciendo de Belleza en El triunfo del tiempo y el desengaño, pero sí un pequeño placer.
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